Segunda parte y final... así lo quizo él.
Henrich empezó a comer, tenía demasiada hambre. Ahí encontró un lente de lupa, que le servía para ponerlo en su primer ojo. Se había comido la mitad de casi todo. Así es que se fue de la casa. Se fue de esa selva a otra selva, esta ves una selva amazónica.. ¡¡impresionante!! Exclamó Henrich, nunca había visto algo tan extraordinario.
¡BBBZZZYYYIUBBZZYYYIIUU!!
Henrich se preguntó: ¡¡que ruido tan raro de electricidad!!, y se dio cuenta de que eran dos palos que mantenían la electricidad, había la mitad de la corona de alguien y
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