A estas alturas no parece ser un nuevo vaivén de nuestro carácter maniaco depresivo, sino el reflejo de un cuadro político y económico que no deja de deteriorarse. Es que las cosas parecen haberse conjugado casi con maldad, como en la tormenta perfecta; tiempos como el "odio de Dios" del que hablaba Vallejo.
Por Max Colodro, Filósofo, Consejero de Giro País
No estaremos en crisis, pero la verdad, se parece mucho. A los dramas del Transantiago, que no nos deja ni deambular por la ciudad con un mínimo de decencia, ahora se han sumado las alzas de precios. Todo sube
... Leer más