Todo comenzó cuando mi amigo tecnologizado llegó a visitarnos el fin de semana pasado con su esposa. No se separó ni un minuto de su Iphone, el auto en que llegaron tenía un GPS última generación al que sólo le faltaba adivinar la dirección donde uno quería ir, y no paró de hablar de Facebook, todo esto con un entusiasmo que contagiaría hasta al más indiferente en materia tecnológica. Yo, en cambio, ni mencioné que mi mayor logro electrónico del último año fue pasar toda mi música a mi Ipod y mi esposa me echó al agua cuando reveló que
... Leer más