Partí al denstista a parchar un diente que una vez me quebré en el Coliseo Romano. Fue hace años, caí de cabeza por la impresión de los cristianos muertos y los leones y demás cosas. Hace poco se me volvió a quebrar, y en la silla del dentista comienza esta historia....
Estoy de cabeza entregada a mi suerte, (o a mi muerte,) cuando escucho a mi doctor:"Así es que haces un taller en la cárcel", mmm.... yo, (en el enjuague) si, claro...Ah...¿y me vas a decir que ladrones y asesinos escriben poesía?...¿me quieres decir que tu crees que tienen sentimientos?
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