Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida;
como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Josué 1:5.
Moisés había muerto, y su cuerpo había sido enterrado. La despedida había sido, a la vez, dolorosa y dulce; reflexiva y estremecedora. Inevitable.
Cuando un líder muere, el pueblo
se ve desorientado. Pierde su punto de referencia, vacila a veces; mira
al futuro con temor. Fue en esas circunstancias que Dios se dirigió a
Josué, el nuevo líder, y le manifestó las palabras mencionadas en el
versículo de hoy.
La promesa involucraba
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