El siguiente cuadro santiaguino lo presento por la impotencia que sienten algunas personas cuando le atropellan una gata:
En este ir y venir de personas que visito en sus hogares, me correspondió visitar otra familia que, al llegar a su hogar, me abrieron la puerta y luego del abrazo correspondiente, me dijo la dueña de casa: “estamos tristes”.
¡Vamos, desahógate! Le dije.
“Es que el sábado por la mañana un desgraciado me atropelló a mi gatita Tamy. La nana me avisó, fuimos a verla, su estado no era agradable verlo, le indiqué que fuera a buscar una toalla vieja, la
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