"Con la niñera de mi hija estando una noche en el baño, después de
haber permanecido ahí durante un tiempo sospechosamente largo, comencé a pensar
ciertas cosas. Decidí espiar por el ojo de la cerradura y comprobar por mí
mismo qué sucedía, para mi sorpresa estaba parada frente al espejo acariciando
su pequeño gatito, casi hablándole. Me excitó tanto que al principio no supe
qué hacer. Volví a la habitación, apagué las luces y me acosté en la cama,
esperando que ella saliera. Mientras estaba acostado ahí todavía podía ver su
sexo peludo y los dedos que parecían tamborilear sobre
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