La vida no es un suspiro, sino un agónico vaivén de bocanadas en que a
momentos el aire parece volverse más delgado, la conciencia disociarse
y la vida misma despojarse....así mismo, las cicatrices, cual tatuajes
del ambiente se convierten en los recuerdos naturales del
aprendizaje... marcas constantes de que creces y existes..A
veces el amor se vuelve el verdugo de nuestras vidas, y nos vemos
cegado ante tan abrumadora realidad, que no es otra cosa que la
realidad de vernos en plena soledad. Somos ante todo personas, seres
humanos, mucho antes de ser hombres o mujeres, está en nuestra esencia
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