MENSAJE En la apacible tarde de ese día de verano, no podía contener la emoción que lo embargaba al ver cómo emergía, detrás de la colina y se elevaba hacia el firmamento, una luz de un blanco impecable como una nube de algodón. En segundos nada más y a una velocidad inusitada, esa luz cambió de dirección y se fue acercando hacia donde él estaba de pie, trunco, estático. A medida que avanzaba, sentía a cada instante, cada vez más cerca que jamás lo hubiera imaginado, la presencia de algo divino. La imagen se hizo visible.... Leer más