Es un día gris, o más bien blanquecino. Una bruma al estilo de la película “
Silent Hill” cubre Santiago. Pero a diferencia del estado anímico de la ciudad, yo amanecí muchísimo más iluminado y más alegre que los días anteriores.Hace unos días tuve un sueño muy relajante. Influenciado quizás por las miles de películas que tienen esa escena, me vi a mí mismo muy viejo
caminando por la orilla de un río. Al despertarme sentía una paz muy cálida de una balsámica quietud en mis pensamientos. Por supuesto una vez abiertos mis ojos, continué con esa sensación de tranquilidad y
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