YA ES TARDE
Sentada plácidamente, contemplando el horizonte, la brisa acaricia su rostro, un olor le llega, hasta con los ojos cerrados lo identifica, olor salado, extraño, pero conocido. Sus ojos reflejan melancólica por los recuerdos, dándole forma a los años que ya se fueron, venían a su mente uno detrás del otro, en fila, los recuerda, lo peor es eso, los recuerda todos y ve con desánimo que no vivió como quiso vivir, que no tomó de la mano a quien quiso tomar, sin caminar los caminos que deseaba, ni recibió los besos que se merecía, porque se los
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