Debido a mi nulo esfuerzo, el tiempo de mis periodos de ingresos no está acorde a los tiempos de goce, reflexión o compartimiento que mis hijos disponen hacia conmigo.
Y cuando se trata de hacer una actividad compartida con algún grado de desembolso económico, muchas veces cometo el peor de los pecados en base a la esperanza y amor: Prometo en base a factibilidades. No prometo en certeza.
Y llegado el momento no puedo cumplir con el compartir, si con la acción a realizar. Puedo hacer que la acción se realice, pero no puedo acompañarla.
Puedo costear la acción y
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