Es invierno, esta mañana mis ojos se despertaron las cortinas mojadas y uno que otro sueño con sabor a hojas húmedas. Y al pie de mi cama, con el café negro, te encontré. Habías regresado de ese círculo tuyo, en el que tantas noches me perdiste, yo insistía en que era una recta, pero para ti siempre fue un círculo interminable. Te miré largamente, con la mirada de quien confía que tienen todo el tiempo del tiempo para no perderse un detalle. Y es que sé que estarás siempre al pie de mi cama con el café recién colado. No
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