Tenía en su dulce mirar,una serena mirada,que siempre me desarmaba.Su trato tan delicioso,la recuerdo muy tierna,en esa actitud tan quietadaban deseos de despertarlay robarle un furtivo beso.Sus labios carnososde exquisito carmín pintadoslos que me hicieron sufriren esos delicados años.Ay Que bellos recuerdos,están allí guardadosen ese cofre llenode los más bellos regalos.Cuantas noches estivales,las que son de mis desvelos,me torturo recordarese cálido pecho.Qué pasó con esa historiaque me vuelve a mi cerebro,tal vez fui yo el culpablede este desgraciado hecho.Ya no habrá hijos que vivande este níveo sustento,ni habrá quien nos recuerdeni habrá una línea enaquel cuadernosolo una fría referenciaal final
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