Para manifestar nuestros desacuerdos, sobretodo con la pareja,
podemos ir desde la explosión agresiva,
hasta la mudez llena de rencor.
Tendemos a defendernos culpando al otro,
haciéndolo responsable de lo que nos hace daño
o nos dejamos hundir en la pena por no saber cómo hacer.
Arrancamos de nuestro sufrimiento y de nuestra verdad, atacando al otro.
Es bueno pararse y oírse a si mismo:
¿por qué esto me afecta tanto?
¿qué es lo que me duele?
¿cuál es mi cuota de responsabilidad?
¿estoy amplificando las cosas?
Así, podré hablarle desde mi corazón, con tranquilidad y verdad.
Es probable
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