Otra vez caigo entre sus brazos, pero esta vez soy yo la que la abrazo; la que después de gozar de sus rechazos, hoy se hunde fundida en la aventura, entre llantos que anuncian la locura, la in sanidad de un recuerdo fundado en desencantos, ilusiones quebrantadas por engaños, engaños que duelen mas porque su origen es humano, propio de la inseguridad que tienen todos, de ese reproche constante por no tener lo que se desea, de sus devenires constantes por no dejar que las cosas sucedan. ¿Por qué abrazarla ahora que duele tanto?, ¿Por qué querer que permanezca el
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