LAMENTO DE UNA TARDE DE INVIERNO
Tanto había sido mi tormento,
oculto en lo más hondo de mi interior,
el negarme a mi mismo,
el haber perdido toda esperanza,
pero bastó que mi ángel de la guarda me diera un empujoncito y
rápidamente caí entre tus encantos.
Fue tu sonrisa, seguridad o forma de ser,
o tal vez el resplandor de tu aura que hizo que olvidara mi pasado agobiado.
Me sanaste y ahora te niegas a compartir todo lo que despertaste.
Huelo a que me quede queriendo solo;
que lástima que no creas en mí y
en lo
... Leer más