Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados.» (Hebreos 9:22)
En este versículo hallamos el primer rastro de sangre. Es indudable que Dios no podía vestir de pieles de animales a Adán y a Eva a menos que se hubiera derramado sangre. Aquí, pues, tenemos a inocentes que sufren por los pecadores, la doctrina de la substitución en el jardín del Edén. Dios trató a Adán por medio de la gracia antes de tratarle respecto al juicio. La muerte vino por el pecado. Adán había pecado y el
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