Capítulo I
Donde se traba conocimiento con un caballero y una dama que
hubiesen podido ser felices, sin sus eternos malentendidos
¡Oh que ha sabido escoger bien,
el parroquiano!
Rabelais
En el momento que comienza esta historia, Raúl y Margarita (un bello nombre para los amores) estaban casados desde hacía cinco meses aproximadamente.
Matrimonio de conveniencia, por supuesto.
Raúl, una bella tarde, escuchando a Margarita cantar el bonito romance del coronel Henry d’Érville:
El aguacero, querido por la rana
Perfuma el bosque rejuvenecido
… el bosque, es como Nini.
Se siente bueno cuando se lava
Raúl, decía yo, se había
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