La vida nos proporciona abundantes ejemplos de lo que conocemos con el nombre de autoorganización: cuando los alumnos asisten a un curso, el primer día se sientan en las sillas de forma aleatoria. Conforme pasan los días se recolocan en el aula, de forma que paulatinamente se sientan juntos según sus afinidades: a menudo hay grupos exclusivamente formados por chicas o chicos, el típico grupo de alumnos que se sientan en las últimas filas, los de los primeros bancos, las parejitas, etc.
Estadistico.com:En determinadas zonas del cerebro humano se han encontrado experimentalmente que las neuronas detectoras de rasgos se encuentran
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