Por Luis Alberto Tamayo
Al cerrar este semestre, en mi evaluación
personal, puedo afirmar que he sido muy feliz. Y un profesor feliz irradia felicidad, la contagia. La Dirección de Educación Básica del Colegio
Altamira hizo una apuesta hace un año y medio: Fomentar la lectura y el amor a los libros, a través de los cuentos. Y ahí
estaba yo para asumir el desafío.
Debo
aclarar que no soy un profesor químicamente puro, también soy escritor de
cuentos y novelas para niños y adultos, soy libretista de programas de comedia, coleccionista de chistes e
intruso sin remedio, (curioso en
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