Harry y Marv
imaginaban como sería el suculento botín de esta noche. Joyas, dinero en
efectivo, deliciosos cereales, joyas, televisores, estéreos, bicicletas, y
muchas cosas que se pueden revender a un muy buen precio. Robar para ellos no
era un deporte, ni tampoco un orgullo, pero era lo que sabían hacer. Desde
pequeños era lo único que sabían hacer. Proviniendo de una enorme familia, los
primos Harry y Marv siempre fueron distintos. Debe ser por el hecho de que eran
los únicos que no padecían de canavan. Si no saben lo que es, mejor aún. En
fin, tenían muchas bocas
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