DIA 4. INICIO.Ya nos volvimos rutinarios: llamadas mañaneras y vespertinas que siguen un esquema casi idéntico. ¿Sientes que hablamos algo que valga la pena? Yo no. Sí, sí, le tenemos miedo a las palabras, lo reitero. Sin embargo, es medio contradictorio: me quejo del silencio y evito hablar; tú te escudas en el silencio y preguntas insistentemente.El día fue un clásico día. Igual, siempre igual. Me llaman y me preguntan (igual que tú) y yo hilvano un discurso. Eso: lo hilvano, pero no lo coso ni menos lo remato. Eres afortunado: nadie te pide informes periódicos de ... Leer más