Mi mujer, se ha enamorado de otro. Es normal, nos aburrimos unos de otros, nos defraudamos y buscamos nuevas experiencias. El error es pretender fidelidad.
No duele mucho, apenas nada. Tal vez me vaya bien un cambio de aires.
Seguro que el otro la debe tener más gorda que yo. O debe tener una simpatía intrínseca metida en sus putos cojones. Es más joven.
Tanto da…
Tamborileo aburrido los dedos en la mandíbula y viene ese proceso que me asusta tanto: olvidar.
Me asusta porque saca lo peor de mí, el olvido que puedo generar es la negación de la
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