El muchacho que me precede, poco antes de llegar a la puerta, entorpece sus movimientos, esquiva mi mirada; su cuerpo evidencia conflicto. De pronto, se acelera, abre la puerta y pasa rápido antes de que lo alcance y choquemos.
Quiebre: de pronto advierto que esta escena es demasiado frecuente: la persona que baja la cabeza al entrar al ascensor y me deja con el saludo en la boca, o la que no me da las gracias (¿me vio?) al dejarle el paso en la esquina, etc. Un colega que arroja a la cuneta la basura y al hacérselo ver me
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