Bajo por el primer callejón alumbrado en dirección a la calle Sucre. Como una película mal grabada avanza la cinta esta noche. Hace mucho tiempo que pensaba asaltar a Roberto Riquelme, encontrarlo en su propia guarida, en su propio recinto. El plan es sencillo: entraré rápido, botaré la puerta de una patada y luego... ya saben. Esta noche hace calor de la puta y sólo una camisa jamaicana me cubre (debajo llevo el chaleco anti-balas). Si mal no recuerdo, hace un par de días, había pensado en invitar a Paulo Moretti, pero deseché rápidamente esa posibilidad por dos razones: una,
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