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Oh, amor pendenciero. Oh, odio amoroso. Oh, suma de todo, primer engendro de la nada. Oh, pesada ligereza, grave frivolidad. Informe caos de seductoras formas. Pluma de plomo, humo resplandeciente, fuego helado, robustez enferma, sueño en perpetua vigilia, que no es lo que es...
Esas fueron las palabras de Romeo, escritas de la mano de William Shakespeare. Al leerlas se puede observar que son contradicciones. Ideas contradictorias que en un principio carecen de sentido. Para mí, reflejan un poco lo que es la vida, o mi vida: un remolino lleno de ideas que se contradicen unas a otras,
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