Un ruido sordo, incesante, trascendenteSon noches en las que dejo volar mi cuerpo,mis manos, mis labios,
mi sexo.
Noches que no tienen hora ni medida
La luz no es luz
Yo no soy
Alguien grita abajo de mi balcón
Es él
Ha venido a buscarme, meses, años más tarde.
Ha llegado tarde a nuestra cita, no llego a aquel café en el que habíamos quedado.
Olvidó todo y cuanto pudo, en su sabiduría de hombre extraño el olvido era una ciencia, la más exacta de todas.
Pero hoy ha mostrado su carne de
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