Ayer me sucedieron cosas que
normalmente uno asumiría como malas. Yo prefiero asumirlas como buenas, como
parte de un cambio saludable y necesario.
Para empezar, les contaré que estoy en
un trabajo que odio. En sí el trabajo me gusta, pero es el espacio en el que me
encuentro que me molesta. Es una obra, y no es el tipo de trabajo que había
pensado hacer después de acabar mi tesis. No porque no me agrade estar en obra,
si no porque siempre imaginé que al terminar el trabajo de la tesis (dos años
de abstinencia en todo sentido) iba
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