Por mi parte, creo que la nieve tostada
cubrió mi rostro.
Aunque cansada de tanto
mirar felicidad ,mis ojos
ya adoptaron color tierra.
¡Ay Dios! colores de manzana
rodean mis labios.
El pensamiento perdido en mi mirada
refleja inseguridad
y creo que la noche entregó
color a mi cabello.
Aunque no esté tan lejos del suelo,
sé que soy capáz
de mirar más alto que yo.
Así como un humano no es nada en la tierra,
así son las transportadoras de mi cuerpo,
mis manos.
Simplemente gasto mi tiempo
tomando un lápiz y escribiendo,
así evito llorar.
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