Este mal hábito de apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria conduce a la larga a un desgaste de las piezas dentales y a sufrir dolor en la zona mandibular.
El estrés cada vez mayor de la sociedad moderna, acrecentado aún más por la crisis económica, se deja notar no solo en los bolsillos de los ciudadanos, sino también en sus dientes y mandíbulas. Cada vez hay más personas que sufren el llamado bruxismo, el hábito inconsciente de apretar los dientes, por un factor emocional, aunque también puede asociarse a un mal encaje dentario. Varios tratamientos actuales pueden solucionarlo
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