Suelta tus miedos e inquietudes, entrégate a mis brazos
mientras susurro apaciblemente tu nombre. Deja contener tus emociones en lo más
subterráneo de mi alma. Tocarte como
nadie lo hace, mientras tu cuerpo se contorsiona amargamente. Deja liberarte de
ésta triste prisión llamada vida. Mis manos ya no aprietan más tu fina
garganta, tan solo recorren por última lo que alguna vez consideraste tuyo.
... Leer más