Nada más desagradable que esas
"marcas de transpiración" te dejen en vergüenza. No falta la oportunidad que debes ir a hacer algo importante y PAF! la transpiración excesiva, comienza.
No sabes si echarle la culpa a la polera, que es muy ploma; que la mochila en la espalda, o que simplemente tu desodorante te abandonó.
En más de alguna oportunidad nos ha pasado y puta que nos deja mal parados. Hacemos caso omiso para no preocuparnos de más, y no falta ese amigo "sincero" que te dice:
Mejor baja los brazos, amigo.
Ya lo habíamos visto (tratado de una forma
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