No deseo que seas feliz, no deseo en absoluto que encuentres la dicha. Que el amor te sonría con otro.
Rogaría a todas las fuerzas del universo porque se te muriera entre los brazos ese cabrón.
Pero no soy un hombre de fe.
Soy sólo un loco romántico a veces iluso, a veces con la polla dura; muchas veces, no es por alardear.
Cada día, cada segundo, en cada instante desearía que se le secara la sangre en las venas cuando su pene bombea en ti. Que se convirtiera en cadáver cuando te jode, cuando te folla.
Cuando se la
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