Cuando deje guardada mi vieja bicicleta, una Monark modelo 1967, comprendi que movilizarme en auto es una verdadera tortura en Bogotá además de super costosa, usar el transporte público es el infierno en la ciudad, entonces adquiri una bici eléctrica: encontre el placer de la libertad y la comodidad.
Fácil, rápida sin ser un peligro para mi o los demás, divertida y además tiene, por lo menos este modelo, la posibilidad de hacerle modificaciones.
Hoy en día cuenta con frenos de disco tanto adelante como atrás. Altamente eficientes. Se le agregaron un juego de 6 piñones y su descarrilador lo
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