Lo primero, tener presente que los dioses del Olimpo debían sujetarse al Destino, fuerza primera que estaba sobre ellos y regía sus conductas determinando los premios y los castigos correspondientes a sus conductas.
Cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro, para dárselos a los hombres, Zeus entró en cólera y buscó venganza, y ordenó a los distintos dioses crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre.
Odioso el hombre! (El dios, digo, manerita atroz de vengarse)
Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes
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