Ningunos
niños matarán ningunos pájaros,
ningunos errores
errarán, ningunos cocodrilos
cocodrilearán, a no ser que el juego
sea otro y Matta, Roberto
Matta que lo inventó, busque en el aire a
su hijito muerto por si lo halla a unos tres metros
del suelo elevándose:
yéndose de esta gravedad.
Ningunas nubes nublarán ningunas estrellas,
ningunas
lluvias lloverán cuchillos, paciencias
ningunas de mujeres pacienciarán
en vano, con tal
que llegue esa carta piensa Hilda y el sello
diga Santiago, con tal que esa carta
sea de Santiago, y
El que la firme sea Alejandro y
diga: Aparecí. Firmado Alejandro
Rodríguez; siempre
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