La semana que pasó, pareció cosa ‘e mandinga* y uno tiene motivos harto suficientes para preocuparse. Comenzó la “mandingueada”** con una gravísima acusación que un grupo de gente de izquierda lanzara contra un compañero también de izquierda, echando sobre él un manto de dudas para algunos y de reafirmación de la solidaridad, para otros algunos, con ese compañero, de trayectoria impecable.
Casi que nos estábamos reponiendo cuando volvió la luz y la verdad quedó, como debe estar siempre, completamente desnuda, sin mácula y sin pecado concebida.
Sorteamos el mal rato –que no fue de pocos- nos fuimos a dormir tranquilos.
... Leer más