Los meses , días y horas previos a la materialización del divorcio por decirlo menos, son tormentosos; es la culminación de una etapa de nuestra vida, una faceta con ribetes de hostigamiento, de frialdad "es el término de un mal negocio" así lo considero: un mal negocio y aunque suene frío y tajante no encuentro otra forma más certera para denominarlo. Una transacción que sólo trajo malos dividendos que se pagaran - silenciosamente- de por vida; una muy mala decisión donde existen hijos, que son víctimas del "SÍNDROME DE ALINEACIÓN PARENTAL", niños que, en su totalidad tratan de entender la
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