Fuente:elpais.comLa situación es un poco absurda. Al lado de una barandilla de unos 50 metros, una cámara discurre por un carril. Al grito de "¡Acción!", alguien la empuja y un actor, pistola en mano, corre tras ella apuntando al objetivo como un galgo tras la liebre. Da un salto y se escucha: "¡Corten!". Esto se repite cuatro veces con la salvedad de que en las dos últimas tomas suenan tres petardos. Al parecer, son tiros. Eso es todo lo que se enseña del rodaje de
Quantum of solace, la película número 22 de la saga de James Bond. No tendría
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