Escribo con la experiencia aún palpable de haber ido al Boragó anoche.
Probé antes con la cocina molecular del Zukalde, con algunos platos realmente deliciosos y esa sensación de estar experimentando algo nuevo y distinto con la comida.
El lugar me pareció bien y encontré un punto alto en el hecho de que el jardín que se ve desde el comedor cuente con elementos de uso para la misma cocina y a la vez sea decorativo.
La atención, excelente (sumamente comprometida con el discurso de entregar una "experiencia", gustativa, olfativa y visual, dentro del concepto de lo "endémico chileno", que
... Leer más