Una vez alguien dijo que la misión de un tigre enjaulado había sido la de inspirar a un poeta que escribiría un poema y que este poema llevaría ese dolor a miles de personas y que así la conciencia crecería y se dejarían de enjaular a otros animales. En ese momento pensé. ¡Pobre tigre, que ingrata su suerte! Ahora después de hartos años pienso diferente, la vida es efímera, lo que alcanzamos a hacer en esta mundo, multiplicado en el infinito, es nada. Así que yo sería feliz de ser un tigre enjaulado que provoque un poema, una canción, un
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