Al son de la música y los sabores
Este restaurante está en un lugar muy adecuado a su aire de ciudad vieja, pintoresca, tradicional e íntima; las estrechas callecitas de piedra del Borne aportan ambiente al escenario cubano al que nos zambullimos una vez cruzando la puerta. La decoración es casera pero cuidada, la música te saca de Barcelona, la iluminación suave aporta calidez y la atención es muy amable. Se recomienda hacer reserva, para tomar una de las mesitas que se abalconan sobre la barra y para escuchar la agradable cadencia del acento cubano dándote ya la bienvenida "miamol"!.
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