Te contaré hoy, una anécdota a la que llamo "El Niño y la semilla".
Caminaba con mis discípulos en un huerto de higueras, cuando un niño pequeño se acercó y me dijo: "Entonces... ¿cómo el Hijo puede ser el Padre, y el Padre puede ser el Hijo?, no lo entiendo.
Yo detuve mi marcha, me arrodillé junto al niño, sintiéndome sorprendido y divertido a la vez. Le sonreí (buscando en mi mente una explicación para darle), cuando vi un higo, lo tomé, lo partí y le dije: "mira, si yo planto esta semilla, va a brotar y después crecerá un
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