El espacio ocupado por el quiste (de
origen sebáceo), ya está siendo ocupado por otro (del mismo origen)
al momento de hacer relación de este relato (espero no redundar). El
mencionado quiste (será esta la última vez en que lo mencionaremos)
fue extraído en una clínica privada de la ciudad por un afamado
cirujano plástico (la fama volátil y pasajera: ¿cuántos de los
lectores nunca habrán escuchado hablar de D. M. Cabellovich, el
mencionado médico?); que, debemos dejar constancia del hecho, llegó
aproximadamente media hora tarde a cumplir sus deberes extirpatorios.
De la sala privada en la que nuestro personaje
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