Ha llegado esa fecha inefable, maricona y descriteriada… Esa que no sólo me persigue como espada de Damocles, multiplicando por “g” (fuerza de gravedad, para los no iniciados!!) todas las células de mi cuerpo, sino que además tiene el mal gusto de llegar justo cuando nunca hay nadie!!! Para que la aflicción de las hojitas de calendario que se me despegan inexorablemente no me embargue los días, respiro profundo cada mañana y miro la vida con ojos imberbes… Pero no siempre resulta… Que cuarenta y tantos no es nada, que febril la mirada… Que puñetera es esta vida, tan apasionada
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