Imagen de Darkon. Bajada de http://www.brooklynpaper.com/stories/30/45/30_45darkon.html
Ulrik terminó de coser su vestimenta a las apuradas, tomó su espada, abrazó a su mujer, y le dijo que tal vez ese día le tocara morir. Ella lo miró desapasionadamente, y balbuceó un ¨veremos¨. Nada más expresaría esa fría mujer, que no comprendía su valentía, su esfuerzo para que ella y sus hijos compartieran la gloria de quien por tantas muertes había pasado. Pero bien había soltado la lengua cuando lo acusó de intentar seducir a la bella Brunilda; un caballero debe servir a su dama y no hay discusión al respecto.
La
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