que no puede defenderse es el argumento más usado por los que postulan la agenda valórica por la vida, oponiéndose al aborto terapéutico.
Las cosas por su nombre, porque como un prestidigitador avezado pretenden transmutar la realidad, un niño es un niño, un embrión es un embrión, una semilla no es un árbol, un huevo no es un pollo, nombremos las cosas por su nombre para evitar confusiones.
Cuidemosnos de los nombres o chapas engañosos: un feto o embrión inviable no es necesario que la madre, si ella así desea, lo lleve por nueve meses hasta que nazca y muera,
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