Me contradigo a mi mismo: el 2.010 no fue un mal año. Fue simplemente un año donde nos vino a visitar la muerte. En todas sus formas, vestida de tsunamis, terremotos, mineros atrapados, un rockstar en estado vegetal, un incendio horripilante en una cárcel, en choques frontales de buses y todas esas noticias que nos dejaron sin aliento, moreteados, apaleados y por sobre todo asustados. Estamos terminando uno de los años más agotadores para el país por lejos.
Este bicentenario nos vino a visitar la muerte y se mostró en su esplendor, vestida en alta costura. Elegante y quirúrgica, vino
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