Lo quería gordo, grande y gordo. Con más hambre de dinero y con menos de arte. De todos modos es lo más cercano a lo que quería...
Lo que el público pide
—Hombre, para qué cantas bien si puedes desafinar. He ahí la belleza.
Cualquier pelagato canta bonito y afinadito ¿Crees que de esos no
sobran? Pues te digo, hay demasiados. Ahora estamos en la época del
reencuentro del sentido. Las bellezas de voces suaves y palabras bonitas
ya pasaron a una mejor vida. Ahora queremos escuchar gritos, gemidos,
tu voz desafinar, palabras sucias. Eso es lo que queremos ¿Entiendes?
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